Fidelización de clientes: lo que Stephen King y Annie Wilkes te enseñan sobre fans que no se van

Stephen King escribía como si le persiguiera Hacienda.

En una entrevista le preguntaron cómo podía escribir tantos libros al año.

Y él, sincero hasta doler, dijo: «I was high as hell.»

Cocaína hasta el culo. Cajas de cerveza. Xanax, Valium, jarabe para la tos. El hombre pasaba tres horas al día sobrio.

Y luego dijo algo que cambió mi forma de entender la fidelización de clientes:

«Misery es un libro sobre la cocaína. Annie Wilkes ES la cocaína. Era mi fan número uno.»


El email original — Annie Wilkes era la cocaína

Esta historia es buena y cachonda.

Doble check.

¿Conoces a Stephen King?

Yo me leía TODO en la adolescencia.

El señor es uno de los autores más prolíficos

del planeta.

Escribía como si le persiguiera Hacienda.

En una entrevista le preguntaron…

cómo demonios podía escribir tantos libros al año.

Y él,

sincero

hasta doler,

dijo:

“I was high as hell.”

Pues eso.

Cocaína hasta el culo.

Cajas de cerveza por la noche.

Xanax,

Valium,

jarabe para la tos,

NyQuil…

e incluso enjuague bucal.

El hombre pasaba tres horas al día sobrio.

El resto:

borrón químico.

Vamos,

así escribo yo emails para 20 clientes en una tarde,

no te j*de.

Lo más heavy:

No recuerda haber escrito Cujo.

Literalmente no tiene memoria de haberlo creado.

Y mi favorita,

Misery.

En Rolling Stone confesó algo glorioso:

“Misery es un libro sobre la cocaína.

Annie Wilkes ES la cocaína.

Era mi fan número uno.”

Brillante.

Oscuro.

Honesto.

Ahora,

respira.

No,

no estoy haciendo apología de las drogas.

Y no,

NO deberías escribir drogado.

Te lo dice alguien hasta las orejas de ashwagandha.

El punto es que

los grandes creadores no crean desde lo neutro.

Crean desde la obsesión,

desde el conflicto,

desde algo que quema por dentro.

Y aquí viene el giro.

Yo también he escrito libros.

Sí,

libros.

Uno en concreto lo escribí como libro-campaña:

– Para posicionarme como experta

– Para darme autoridad

– Para construir lista

– Y para vender a una audiencia fiel

No es suerte.

Es estrategia + copy con personalidad.

Tu personalidad.

Pero hay condiciones.

Siempre las hay.

Tienes que tener algo real que ofrecer en tu campo.

Algo que le solucione la vida a alguien.

Ganas de dejar de sonar como todo el mundo.

Y lo más importante:

te tiene que quemar por dentro.

¿Sientes que eso que quieres decir te quema?

¿Lo sientes?

Pero piensas…:

“yo no sé escribir”

“me da vergüenza”

“¿quién coñ* me va a leer?”

Ya,

ya,

ya.

Por ahí pasamos TODOS.

Ya lo sé.

¡Qué ego,

chica,

escribir un libro!

No es un libro.

Es un libro en apariencia.

Pero no es un libro.

Otro día te lo cuento mejor…

Ahora quédate con esto:

¿Quieres autoridad?

Escríbela.

¿Quieres ventas?

Escríbelas.

¿Quieres dejar de ser invisible?

Escríbelo BIEN.

Pregunta de foro:

¿Qué idea, historia o problema de tu negocio te quema tanto por dentro que merecería convertirse en algo más grande que un post?

Lo que Annie Wilkes tiene que enseñarte sobre fidelización de clientes

Annie Wilkes no es simplemente una fan obsesiva. Es la representación perfecta de lo que ocurre cuando un producto genera dependencia emocional real.

No compra el libro. Necesita el libro. No es clienta. Es adicta.

Eso es fidelización de clientes llevada al extremo: cuando dejar de consumir algo produce un vacío que la persona no sabe cómo llenar.

No estoy diciendo que tengas que crear adicción. Estoy diciendo que la mayoría de negocios apunta a clientes satisfechos cuando debería apuntar a clientes que no pueden imaginar su semana sin lo que tú ofreces.


La diferencia entre satisfacción y fidelización

Un cliente satisfecho es alguien que volvería si no hubiera una opción más barata.

Un cliente fidelizado es alguien que volvería aunque hubiera una opción más barata, más rápida y con mejor atención al cliente.

¿Cómo se consigue eso? Con lo que King hacía sin saberlo: crear algo que llene un hueco específico que nada más llena.

Sus libros no eran «buenos libros de terror». Eran el tipo de terror que te hacía leer hasta las 3 de la mañana aunque tuvieras trabajo al día siguiente. Específico. Reconocible. Imposible de sustituir.

¿Cuál es el hueco específico que solo tú llenas?

Si quieres que tus clientes no puedan irse

En mi lista escribo sobre fidelización, copywriting y cómo crear algo que la gente no quiera dejar de leer.

Entra. Te veo dentro.

Entra

Espera un momento-espera un momento- ya casi- ya casi

Algo ha fallado

Confirma tu e-mail

 

Ve a spam

Junk folder

O lo que sea que tengas

Sácame de allí

Respondeme a esta pregunta:

¿Qué deberíamos hacer con los señoros con exceso de testosterona?

Quiero saber tu opinión

¿Qué harías?

Yo los mandaría a hacer servicio comunitario moderando grupos de WhatsApp de mamás del colegio.

O les regalaría:

  • Un espejo gigante para que practiquen hablar sin interrumpirse a sí mismos

  • Un manual titulado “No todo es una competencia, cariño”

  • Un cupón para canjear por una emoción básica (solo una, que no se me vayan a abrumar)

Espero tus opiniones.

También si quieres insultarme.

Gracias

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio