Comunicación de marca: lo que el manspreading del metro me enseñó sobre marcas que no escuchan

Estoy en el metro de Madrid. Demasiada gente. Demasiado de todo.

Me siento. Dos hombres a mi lado. Piernas abiertas. Olympic-level manspreading.

No tengo espacio. Cierro las piernas. Ellos no se mueven. No miran. No les importa.

Miro alrededor. La misma escena por todas partes.


El email original — Si no ocupas espacio

This email might make you uncomfortable.

This email is about the Madrid metro,

bad manners,

and why most brands are talking…

and nobody is listening.

If you want polite tips,

skip it.

I’m in the Madrid metro.

Too many people.

Too much everything.

So yes,

I take the train like a normal person.

There’s a man playing Spanish guitar.

It’s actually good.

Nobody looks at him.

People walk fast.

Everyone is busy.

Everyone is important.

Everyone is looking at their phone.

I sit down.

Two men next to me.

Legs wide open.

Olympic-level manspreading.

I have no space.

I close my legs.

They don’t move.

They don’t look.

They don’t care.

I look around.

Same scene everywhere.

Other women folded into themselves like origami.

It’s impressive how little space women take…

and how confident some people feel taking it all.

Plaza de España.

More people get in.

Shopping bags.

Christmas nonsense.

A pregnant woman stays standing.

She looks around.

Everyone is staring at their phone.

Deeply focused.

Very busy doing nothing.

I give her my seat.

She looks shocked.

And that’s when my copy brain kicks in.

Because this is not a metro story.

This is a communication disaster.

The message was clear:

someone needs help.

But no one was paying attention.

Everyone assumed it wasn’t their problem.

That’s exactly what happens with bad marketing.

Brands talking.

People scrolling.

Nobody noticing.

Your message might be fine.

Your product might be great.

But if you’re invisible in a crowded space,

congrats:

you’re the guitar guy in the metro

or the pregnant woman.

Ignored,

even when the situation is obvious.

Good communication reads the room.

Spots what’s being ignored.

And stops whispering.

Copywriting that takes up space

without being an asshole.

Messaging people actually notice.

Because in Madrid,

or any other place…

and in marketing,

you can be surrounded by people

and still be completely invisible.

And alone.

If you don’t take space,

someone else will.

Pregunta de foro:

¿Dónde está tu marca ahora mismo: tocando la guitarra en el metro, esperando que alguien la mire, u ocupando espacio de verdad?

Lo que el metro de Madrid tiene que ver con tu comunicación de marca

Hay marcas que comunican exactamente como esos hombres en el metro.

Ocupan todo el espacio. Hablan sin parar. Sin escuchar. Sin dejar sitio a nadie más.

Sus emails son monólogos. Sus redes sociales son broadcasts. Su «estrategia de contenidos» es básicamente gritar su mensaje hacia el vacío y esperar que alguien responda.

Y el cliente, al otro lado, piensa lo mismo que yo pensé en el metro: aquí no hay espacio para mí.


La comunicación de marca que sí funciona

Mientras tanto, en el mismo vagón, había un músico tocando guitarra española.

Nadie le pidió que tocara. Nadie le estaba prestando atención.

Pero tocaba bien. Y en algún momento, sin que nadie lo decidiera conscientemente, la gente empezó a escuchar.

Eso es comunicación de marca que funciona: no ocupar el espacio a la fuerza. Crear algo tan bueno que la gente decida prestarte atención voluntariamente.

Si tienes que gritar para que te escuchen, tu mensaje no es suficientemente bueno.

Si nadie te escucha aunque estés hablando, quizás estás ocupando el espacio en lugar de ganártelo.

Si quieres comunicar de forma que la gente elija escucharte

En mi lista escribo sobre comunicación de marca, copywriting y cómo dejar de hacer manspreading con tu mensaje.

Entra. Te veo dentro.

Entra

Espera un momento-espera un momento- ya casi- ya casi

Algo ha fallado

Confirma tu e-mail

 

Ve a spam

Junk folder

O lo que sea que tengas

Sácame de allí

Respondeme a esta pregunta:

¿Qué deberíamos hacer con los señoros con exceso de testosterona?

Quiero saber tu opinión

¿Qué harías?

Yo los mandaría a hacer servicio comunitario moderando grupos de WhatsApp de mamás del colegio.

O les regalaría:

  • Un espejo gigante para que practiquen hablar sin interrumpirse a sí mismos

  • Un manual titulado “No todo es una competencia, cariño”

  • Un cupón para canjear por una emoción básica (solo una, que no se me vayan a abrumar)

Espero tus opiniones.

También si quieres insultarme.

Gracias

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio