Hay una frase que llevo un tiempo dándole vueltas.
Es de Kierkegaard. Y tiene mucho que ver con el miedo a emprender, con las decisiones que no tomamos, y con por qué a veces es más cómodo obedecer que elegir.
Este es el email donde lo cuento.
El email original
Esta frase es complicada. No la vas a entender a la primera, creo. Es de Kierkegaard, el filósofo. No sé si se escribe así. ¿Sabes quién es? No importa.
La frase es esta: «La angustia es el vértigo de la libertad».
Supongo que viene a decir algo así como que sentimos angustia al tener que tomar decisiones.
Pienso que el ser humano no está acostumbrado a la libertad absoluta. Siempre le han gobernado unas normas. Es el pago por vivir en comunidad. Hay que cumplirlas. Alguien que manda, las impone. Ha sido así, siempre. Y no te salgas del rebaño. O morirás.
Por eso la libertad, la de verdad, nos cuesta tanto y nos da tanto miedo.
¿Tú sientes miedo? Claro, todos. Ese vértigo.
Ayer me di un golpe en la cabeza y apareció mi abuelo. Fue una revelación. Tiene que ver con esto de las decisiones. Te lo cuento mañana. O no.
Porque esa también es la gracia de la libertad: que puedes elegir. Y a veces elegir incomoda más que obedecer.
No soy Isra Bravo, pero escribo sobre copywriting para emails, email marketing y textos de venta para humanos que saben que decidir también es una forma de venderse a uno mismo una historia.
Lo que este email tiene que ver con el miedo a emprender
El miedo a emprender no es miedo al fracaso. Es miedo a la libertad.
Cuando tienes un trabajo, tienes normas. Alguien te dice qué hacer y cuándo. La angustia está acotada.
Cuando emprendes, esas normas desaparecen. Y el vértigo que describes Kierkegaard — esa angustia que viene de tener que elegir tú — aparece en cada decisión.
¿Qué precio pongo? ¿Qué ofrezco? ¿A quién me dirijo? ¿Cuándo publico? ¿Qué digo?
Todo libre. Todo tuyo. Todo vértigo.
La diferencia entre quien emprende y quien no es que uno aprende a funcionar con el vértigo. El otro sigue esperando que el vértigo desaparezca.
No desaparece. Pero sí se vuelve más conocido. Y lo conocido da menos miedo.
Si también sientes ese vértigo
En mi lista escribo sobre emprender, decidir y vender para quien sabe que la libertad da miedo y la elige igualmente.
Entra. Te veo dentro.
