Hay una forma de pensar en la urgencia en marketing que va más allá de los contadores de tiempo y los «últimas plazas disponibles».
Esta es la mía.
El email original
Pues aquí estoy, mirando la última torrija.
Y no, para mí no es la última torrija literalmente.
Mi padre murió justo después de Semana Santa. Mi abuelo también. Así que cuando digo «la última torrija», no hablo de postres. Hablo de algo mucho más incómodo: la muerte.
Me gusta pensar en que quizás esta podría ser la última torrija que me como. De que un día, sin avisar, ya está. Se acabó.
Piénsalo. Piensa que esta torrija podría ser la última.
¿Qué harías? ¿Qué te falta por hacer? ¿Qué no te da tiempo? ¿Qué dejas a medias? ¿Qué te dio miedo empezar?
Te doy un segundo. Piénsalo de verdad.
Para mí… quizás esta es mi última torrija. Pero la miro de otra forma. Yo ya he tomado una decisión: he puesto en marcha mi negocio. Y en los próximos años voy a hacer todo lo que llevo tiempo posponiendo. Ni más, ni menos.
Mi mantra para esta etapa es sencillo: «comedme el c0ño».
Elegante no es. Pero claro, sí.
No sé en qué punto estás tú. Pero sí sé una cosa: hay mensajes que no se escriben para gustar. Se escriben para no morirte con ellos dentro.
No soy Isra Bravo, pero escribo sobre copywriting para emails, email marketing y textos de venta para marcas que prefieren vivir con voz propia antes que pedir permiso.
La urgencia en marketing que nadie finge
La urgencia en marketing suele ser artificial. Un contador que se reinicia. Unas plazas que nunca se agotan del todo.
La urgencia real es diferente. Es la que viene de saber que el tiempo pasa de verdad.
No el tiempo de la oferta. El tiempo de tu vida, de tu negocio, de las decisiones que llevas postergando desde hace meses.
La mejor urgencia en marketing no es «solo quedan 3 plazas». Es «¿qué vas a lamentar no haber hecho?»
¿Cuál es tu última torrija?
Si ya sabes cuál es tu última torrija
En mi lista escribo sobre esto. Con torrijas, con mantras poco elegantes y con la urgencia que no se fabrica.
Entra. Te veo dentro.
